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5 Ventajas que tienen las personas que han tenido una infancia difícil

Una infancia difícil es una combinación de palabras que es percibida por todos como algo a priori terrible. La mayoría de los psicólogos siempre han prestado atención solo a los efectos negativos de una infancia difícil: el trauma psicológico, la baja autoestima y otras cosas desagradables. Sin embargo, varios científicos decidieron analizar este problema de manera diferente y, como resultado de las investigaciones, resultó que las personas que crecieron en circunstancias duras tienen varias ventajas sobre las que lo hicieron en un ambiente favorable.

1. Una habilidad excelente para la creatividad

Todos conocemos las numerosas historias sobre personas que pasaron por una infancia difícil y luego se hicieron famosas por su creatividad. Los científicos de California decidieron estudiar esta relación. Cuestionaron a 234 personas con una profesión creativa (músicos, bailarines, actores, diseñadores, cantantes) acerca de su infancia y luego dividieron a los encuestados en tres grupos, dependiendo de lo difícil que era. Resultó que las personas del tercer grupo, que consideraban que su infancia había sido muy difícil, eran más propensas a la ansiedad y la vergüenza. Pero, al mismo tiempo, también se dedicaban completamente al arte, al proceso creativo. La creatividad les daba las fuerzas para cambiar sus vidas para mejor.

Una imaginación bien desarrollada puede ayudar a esas personas a inventar algo que otros nunca hubieran pensado. “El que nunca ha sufrido realmente en su vida es tan interesante como un arbusto”, dice el terapeuta Ian Morgan Cron. Él cree que uno no puede aprender nada valioso de la comunicación con personas que no han experimentado experiencias negativas.

2. Elección a favor de la “estrategia rápida”

Según las observaciones de los científicos, las personas que han experimentado trastornos significativos a una edad temprana a menudo viven según una “estrategia rápida”. Es decir, eligen los beneficios inmediatos aquí y ahora, sin pensar en que, si uno espera, podría obtener mucho más.

Un buen ejemplo es la conocida “prueba del malvavisco”. Ponen un malvavisco frente a un niño y le dicen que, si espera 15 minutos, obtendrá otro malvavisco, y si lo come ahora, no obtendrá nada más. Por lo general, un niño que creció en un ambiente estable y benevolente está dispuesto a esperar, y esta parece ser la única decisión acertada. Pero, desde el punto de vista de un niño que crece en condiciones impredecibles, es mejor comer el malvavisco ahora, mientras que los adultos no han cambiado de opinión, alguien no se lo ha llevado o ha ocurrido una sorpresa desagradable. Y él también tiene razón.

La “estrategia rápida” a menudo empuja a los adolescentes a tener relaciones sexuales tempranas, generalmente se convierten en padres jóvenes y su futuro parece más preocupante que de los niños de familias ricas. Pero, en condiciones inestables, es la “estrategia rápida” que puede ayudar a no perderse cuando uno está en problemas.

3. Alta adaptabilidad

Cuando un niño crece en condiciones adversas, su psique comienza a adaptarse rápidamente al estrés. Como resultado, se desarrollan habilidades gracias a las cuales puede adaptarse fácilmente al cambio y es capaz de encontrar una salida a cualquier situación. El profesor de psicología Bruce Ellis (Universidad de Utah) observó que esas personas tienen flexibilidad cognitiva, la capacidad de separar claramente lo importante y lo que no lo es, y la capacidad de concentrarse solo en lo importante.

Jean-Marie Bianchi, colega del Dr. Ellis, cree que las personas que crecieron en condiciones de imprevisibilidad tienen un pensamiento asociativo bien desarrollado: ven fácilmente la relación entre diferentes objetos y siempre calculan varios tipos de acaecimiento.

Podemos dar un ejemplo: dos jugadores recibieron las instrucciones incorrectas para un juego de computadora. El primero, que creció en condiciones favorables, tratará durante mucho tiempo de actuar de acuerdo con las instrucciones y quedará perplejo porque está acostumbrado al hecho de que las reglas siempre funcionan. El segundo, que creció en un entorno inestable, no teme correr riesgos y encontrar nuevas soluciones. Él sabe que las reglas pueden cambiar dependiendo de la situación.

4. Reconocimiento instantáneo de amenazas

La hormona norepinefrina nos ayuda a identificar el peligro. Se produce cuando nos encontramos con algo inesperado o aterrador. Según los estudios realizados por el psicólogo clínico y neurobiólogo, Ian Robertson, en dosis moderadas, la norepinefrina tiene un efecto positivo en el cerebro: mejora enormemente la memoria y la capacidad de aprendizaje. Las personas con una infancia difícil sienten el peligro más rápido que los demás e inmediatamente comienzan a pensar cómo evitarlo.

Por lo tanto, el nivel de estrés promedio (¡pero no alto!) es incluso beneficioso para el cuerpo. Además, debido al estrés, las chicas adolescentes están creciendo más rápido, esta es la conclusión a la que llegó un grupo de científicos en la Universidad de Stanford. Curiosamente, no han identificado tal conexión en los chicos.

5. Buena memoria y habilidad para la empatía

El científico Chirag Mittal de la Universidad de Texas llegó a la siguiente conclusión: los niños que crecieron en condiciones estresantes tienen una memoria bien desarrollada. Y se actualiza muy rápidamente: la información inútil y desactualizada se olvida fácilmente y se reemplaza por información nueva y útil. Pero estos niños recuerdan ante todo los eventos negativos y las personas que los maltrataron. Esto les ayuda a protegerse en el futuro.

Muchas de las personas que tuvieron una infancia difícil tienen una empatía muy desarrollada: la capacidad de leer y comprender los sentimientos y emociones de otra persona. Son excelentes psicólogos y, con una simple mirada, son capaces de entender lo que está sucediendo en el alma del otro.

Bonus: cómo dejar de concentrarse en los momentos negativos de la infancia
“No somos más que historias que contamos sobre nosotros mismos”.

Ian Morgan Cron, psicoterapeuta
No podemos cambiar nuestro pasado, pero podemos verlo desde un ángulo diferente. Uno de los riesgos que tienen aquellos que han tenido una infancia difícil es esperar algo malo todo el tiempo y no creer en lo mejor. En lugar de sentir pena por ti mismo y culpar a los traumas psicológicos de tu infancia por tus fracasos, es mejor tratar de concentrarte en lo bueno. Un ejercicio del psicoterapeuta Ian Morgan Cron te puede ayudar en esto.

Una vez le pidió a un paciente en terapia grupal que contara la historia de su vida en 5 minutos para que todos comprendieran que el narrador era una víctima. Una vez que terminó la historia, Cron pidió volver a contar la misma historia, pero para que todos comprendieran que el narrador era un héroe. Al principio, el paciente no lo creía: “¿Es eso posible?”, “¡Por supuesto!”, respondió Cron.

Por lo tanto, sin negar la experiencia pasada, puedes enfocar tu mente en los aspectos positivos de tu vida.

¿Qué impacto tuvo tu infancia en ti?

Fuente:genial.guru
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