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11 Historias que demuestran que es más fácil y divertido vivir si tienes sentido del humor

Todos tenemos de esos amigos o familiares que siempre ríen de todo aunque los momentos sean incómodos. Muchas veces nos preguntamos cómo hacen para verlo todo divertido. Lo que pasa es que estas personas tienen un gran sentido del humor. En el siguiente artículo te mostraremos algunas historias de personas que representan este caso.

#1.

Mi mejor amiga se casó gracias a su gran sentido del humor. Ella tiene pechos pequeños y usa relleno para su brasier. Un día fuimos a la playa. Con un movimiento gracioso, ella se quitó la toalla. En ese preciso momento, su brasier se cayó junto con sus pechos postizos, a lo que ella comentó, como si nada hubiera pasado:
“¡Increíble! ¡Qué aironazo está haciendo! ¡Hasta se llevó mi sostén y mis pechos!“. El chico que estaba sentado a nuestro lado, se echó a reír. En un mes le propuso matrimonio.
#2.

    Compramos un poco de papel comestible para el restaurante donde trabajaba, para hacer un menú comestible. Aproveché la situación y compré unas hojas para mi casa. Mi esposa llegó y me vio sentado en la cocina con muchos papeles alrededor.

    Exclamé con horror: ”¡Llegaste justo a tiempo! ¡Ellos lo saben todo! ¡Cómete los papeles o nos vamos a la cárcel!“. Puse una hoja del papel comestible en mi boca y le di una hoja de papel normal. ¡Lo acabó en 2 segundos! No recuerdo cuándo fue la última vez que me había reído tanto.

      #3.

      Soy programador informático y trabajo desde mi casa. Suelo trabajar todo el día en calzones. Trabajo, salgo a fumar, voy a la cocina por mi café o a comer: todo en calzoncillos.
      Ayer por la noche terminé mi trabajo, me puse un pantalón corto y salí a dar una vuelta por el patio. Mi esposa me dijo: “¡Veo que ya terminaste tu jornada! ¡Incluso ya cambiaste de ropa!”.

        #4.

        Me hice una mascarilla para el cabello y cuando la lavé, note que mi pelo se había vuelto más oscuro de lo que estaba. Cuando se secó, vi el nuevo color claramente… ¡era azul brillante! Resultó que mi papá quería jugarle una broma a mamá y pensó que la mascarilla era suya.
        No podia lavarme el color azul de mi cabello y fui a la escuela tal cual. Mi maestra citó a mis padres, para que le explicaran mi nuevo look tan extravagante. Un día antes de eso, mi papá también se lavó el cabello con la misma mascarilla.
        ¡Lástima que no viste la cara de mi maestra cuando mi padre y yo entramos en el salón! Ambos teníamos el cabello azul.


          #5.


          Estaba en una tienda comprando vino con mis amigas. A pesar de que tengo 27 años, la cajera me pidió mi identificación. Le sonreí y le dije que para mí era un cumpido. Ella suspiró y me contestó: “Me entendiste mal. Siempre pido la identificación para reírme de las fotos“.

            #6.


            Estaba en el metro. Una mujer embarazada entró en el vagón. Un chico le ofreció su asiento. Ella le agradeció y se sentó, sujetándose el abdomen con una mano. Cuando anunciaron su parada, ella se dirigió hacia la salida y ¡vi cómo por debajo de su suéter se cayó un cojín!

            Ella se sintió avergonzada de que su mentira fuera descubierta y se apresuró hacia la salida. El chico que le había cedido el asiento levantó el cojín, sonrió y le dijo: ”Disculpe, señora, pero se le cayó su bebé…“

              #7.


              Soy mesero. Un día llegué a casa cansadísimo. Mi novia me preguntó, enojada: “Oiga, mesero, ¿dónde está mi capuchino?”. Me apresuré a la cocina a prepararle uno y escuché cómo se echó a reír.

                #8.
                Un día llegué a casa y vi un desastre total: la harina tirada por todos lados y mi esposo cocinando algo. Me veía más enojada que nunca. Mi esposo me miró, agarrró un poco de harina, la aventó como si fuera humo en una película de ninjas, rodó por el piso y salió corriendo.
                #9.

                  Mi hermana vino a visitarme. Como soy una costurera, tengo un maniquí en mi casa. A veces hablo con él como si fuera mi novio. Me desperté por la mañana y le dije: “Toño, prepárame un café“. Luego fui a preparármelo yo.

                  Fui al baño y dejé mi café en la mesa durante unos minutos. Cuando regresé, dije: ”Gracias, Toño“. Mi hermana me preguntó: “¿Con quién estás hablando?”. Decidí hacerle una broma y le dije que el maniquí era un robot en realidad. Cuando ya estaba a punto de irme al trabajo, escuché lo siguiente: ”Toño, prepárame un café. Toño, ¡café! Oye, ¿me escuchas?“
                  #10.

                    Mi amigo hace poco se convirtió en un oficial de policía. Cuando por fin obtuvo un trabajo, se emborrachó tanto que se quedó dormido en el piso del baño. Ahora lo llamo ”Policía acostado“.

                      #11.

                      Vi a un hombre que se resbaló en una escalera eléctrica y empezó a moverse hacia abajo, sentado en su trasero, diciendo: “Rayos, ¡lo mismo me pasa cuando quiero subir por la escalera profesional”.
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